Curso de Espiritualidad Agustiniana

MISERICORDIA Y AMOR AL PRÓJIMO EN EL PENSAMIENTO DE SAN AGUSTÍN.




Agustín es, indudablemente, un pensador preocupado, realmente angustiado por las distintas manifestaciones de la maldad humana y su alcance. Pero, en tanto filósofo platónico-cristiano, asume una cosmovisión que, a pesar de ello, cree que nos es posible alcanzar la felicidad y la deposita en la participación directa de la Verdad que es Dios. Así pues, el gran problema, para el hiponense, no radica en definir qué sea la beata vita, sino en allanar el camino que nos separa de ella.

Con dicha cuestión como faro de su reflexión, Agustín advierte rápidamente que el hombre es un ser que puede lo que quiere, pero no siempre quiere lo que debe. Y que, como si esto fuera poco, es sujeto de un defecto heredado dramático: la incapacidad de discernir lo que es debido y de quererlo sin mediaciones. Lo dicho explica por qué, en la filosofía agustiniana, la ética tiene un rol protagónico. La pregunta central, en última instancia, es la que interroga por el obrar recto que vuelve al hombre capaz del ejercicio de la virtud y digno de la participación de aquello que lo hace realmente feliz.

Ahora bien, de acuerdo con Agustín, en la existencia terrena podemos llegar tan cerca de Dios como nos lo permite nuestra naturaleza, esto es, no de manera inmediata, sino mediata. La concepción antropológica agustiniana es tal que ese encuentro se da en la interioridad. Dios está presente en aquello que nos permite afirmar que hemos sido creados a su imagen y semejanza, en las profundidades de la consciencia. De esta suerte, el hombre que se propone llegar a ser feliz, debe antes que nada tomar conciencia de sí, para luego tomar conciencia de la presencia de la Verdad en su interior. A su vez, el reconocimiento de la propia identidad individual, depende del reconocimiento del otro. Sin un prójimo en cuyo encuentro nos constituimos como alteridad, no hay ni un otro, ni un yo.

Por consiguiente, el reconocimiento de la otredad en tanto tal, es condición de posibilidad del encuentro con Dios.
En otras palabras, la solución agustiniana al problema de la maldad echa raíces en el amor al prójimo. Y el auténtico amor al prójimo es aquel que atiende a la diferencia de manera responsable; es el que se sabe interpelado por ese otro que, siendo idéntico a uno mismo en su humanidad, es al mismo tiempo muy distinto en sus circunstancias, en su ser en el mundo y, por sobre todas las cosas, en sus necesidades. El verdadero amor al prójimo es el que nos vuelve capaces de reconocer a Dios en aquellos que tenemos delante, para luego poder encontrarlo en nosotros mismos, dado que es el amor que sabe tender la mano que sirve de puente a la virtud.


En ese sentido, desde el momento en que la misericordia expresa el verdadero amor al prójimo, el que puede reconocer y quiere atender las carencias que lo vuelven desdichado, le da a la virtud un contenido asequible. Las obras de la misericordia son las que permiten el ejercicio de la caridad que ama a Dios en su creación y lo encuentra en la más acabada de sus creaturas, porque no desoye su llamado, ni siquiera en la adversidad.
En pocas palabras, en este año en que el Papa Francisco nos interpela de manera contundente y nos llama al ejercicio de la misericordia, presentamos aquí un taller de lectura que propone su abordaje a partir de la obra de Agustín, bajo la firme convicción de que se trata de una temática inminente, tanto para la comunidad católica por estos días, como para el pensamiento del Santo Doctor.

Mapa de ruta.

La propuesta para un taller de lectura, si bien exige una planificación de los temas y las fuentes, no puede ser la de un diseño curricular académico que fija rigurosamente contenidos inamovibles, ya que debe articular un espacio para la discusión y la reflexión que se nutre del aporte de las diversas miradas que participan. En virtud de ello y a la luz de la temática propuesta como hilo conductor, sugerimos aquí un mapa de ruta, un camino posible para el acercamiento al planteo agustiniano, delimitado por una serie de aspectos ineludibles, ciertamente centrales, pero no exclusivos, ni excluyentes de otras temáticas relacionadas, y que se podrán incorporar en la medida de las inquietudes que manifieste el grupo.
Hecha la aclaración, cabe señalar que intentaremos estructurar las sesiones en dos bloques. El primero estará dedicado a una introducción en la que abordaremos las nociones fundamentales de la concepción que Agustín asume del mundo y del hombre, y que es preciso no perder de vista en el siguiente bloque dedicado al amor al prójimo y la misericordia propiamente dichos. El segundo bloque, por su parte, nos exigirá reparar: primero, en las claves de la ética agustiniana, para comprender su concepción de la virtud; y luego, en las formas del amor de las que la misericordia es expresión.

~Introducción a la Filosofía agustiniana. ~

SESIÓN I. Itinerario intelectual de Agustín.
SESIÓN II. Herencia platónica y nociones metafísicas fundamentales.
SESIÓN III. Concepción antropológica.
~Misericordia y amor al prójimo. ~
SESIÓN IV. Introducción a la ética agustiniana. Antecedentes.
SESIÓN V. El problema de la responsabilidad moral; la ética de la interioridad.
SESIÓN VI. Las virtudes y el amor al prójimo.
SESIÓN VII. La misericordia divina y la misericordia humana.
SESIÓN VIII. Las obras de la misericordia como manifestaciones del amor al prójimo.


Diana Fernández
dianaf02@yahoo.com.ar


"Tarde te amé hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé". 

San Agustín
Secretaria EdePLA Feb25/MMXVI

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