Hans Urs von Balthasar (1905 – 1988), fue uno de los más grandes teólogos católicos del siglo XX. Discípulo de Romano Guardini, se ordenó jesuita en 1936, abandonando la Compañía en 1950. Tuvo grandes discrepancias con la jerarquía, por lo que no fue invitado al Concilio Vaticano II. Fue reconocido ampliamente luego del mismo, fundando junto a Henri de Lubac (teólogo jesuita) y Joseph Ratzinger, la revista “Communio”. SS Juan Pablo II lo nombró cardenal, pero fue llamado por el Señor dos días antes de la ceremonia, el 26 de Junio de 1988 ¿Qué era para Balthasar la Teología ? Según Stratforf Caldecott (*) “Theology, Balthasar believed, is supposed to be the study of the fire and light that burn at the centre of the world. Theologians had reduced it to the turning of pages in a desiccated catalogue of ideas — a kind of butterfly collection for the mind”. Ya Maurice Blondel había advertido el peligro de tratar a Dios como un mero objeto de estudio y especulación y nos evoca Caldecott su ...
Un 26 de Abril del año 121 de nuestra era, nacía uno de los últimos buenos emperadores que dio Roma: Marco Aurelio Antonino Augusto, representante de la denominada “escuela estoica” de Filosofía. La educación juvenil de este monarca fue muy esmerada, con preceptores tales como Diogneto, Apolonio, Frontón, Alejandro el Platónico o Cátulo. Sería lícito acotar que durante esta época, hubo una renovación de la cultura griega, en especial a través de la Segunda Sofística , que también apelaba a la “retórica” para atraer vastos auditorios. Marco Aurelio, finalmente desdeñó la misma, a contra corriente de la moda de su tiempo. Casi un misterio indescifrable: por qué Marco Aurelio no abrazó o al menos no persiguió al cristianismo que venía asomándose a la luz de la Historia. La respuesta quizá la tiene U. Wilamowitz, quien sagazmente afirmó “(…) tenía la fe y tenía la caridad, lo que le faltaba era la esperanza” . Curiosamente, su humanitarismo lo aproxima demasiado al cristianismo y lo...
La pasión del señor SERMÓN 218 Traductor: Pío de Luis, OSA 1. Con toda solemnidad se lee y se celebra la pasión de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, cuya sangre purgó nuestros delitos. El objetivo es que esta devota práctica anual renueve nuestra memoria y que, al acudir tanta gente, la proclamación de nuestra fe alcance mayor gloria. La solemnidad misma me exige que os dirija un sermón sobre la pasión del Señor, según él me lo conceda. En cuanto sufrió de parte de sus enemigos, nuestro Señor se dignó dejarnos un ejemplo de paciencia para nuestra salvación, útil para el decurso de esta vida, de manera que no rehusemos padecer lo mismo por la verdad del evangelio, si así él lo quisiere. Pero, como aun lo que sufrió en esta carne mortal lo sufrió libremente y no por necesidad, es justo creer que también quiso simbolizar algo en cada uno de los hechos que tuvieron lugar y quedaron escritos sobre su pasión 1 . 2. En primer lugar, en el hecho de que, después d...
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